Transformar colillas de cigarro en innovación

Transformar colillas de cigarro en innovación: de residuo tóxico a acetato de celulosa

 

La idea surgió en 2018, cuando Valery Rodríguez observó un problema cotidiano y subestimado: las colillas de cigarro acumuladas en calles y espacios públicos. Lo que parecía un desecho insignificante escondía un material con potencial: el acetato de celulosa presente en los filtros. Desde esa constatación nació Imeko, emprendimiento que ha convertido este residuo en la base de una solución con impacto ambiental y proyección internacional.

Junto a Germán Brito, doctor en química y Jennifer Araya, ingeniera comercial, todos con experiencia e interés en la sustentabilidad y la innovación, Valery inició un camino que pasó de pruebas en laboratorio a levantar la primera planta industrial de reciclaje de colillas en Chile, única en su tipo a nivel mundial. El desafío inicial fue lograr un proceso eficiente para limpiar y recuperar el acetato, eliminando las sustancias tóxicas del filtro y transformándolo en una materia prima útil.

El producto tiene nombre propio: Celion ®, el primer acetato de celulosa recuperado a partir de colillas de cigarro recicladas. Se trata de una materia prima sostenible y versátil, con potencial de uso en la industria de la moda, los anteojos y otros rubros que demandan materiales innovadores con bajo impacto ambiental.

La validación del modelo no tardó en llegar. Imeko diseñó contenedores exclusivos para recolectar colillas en empresas, instituciones y espacios públicos, lo que permitió posicionar la marca y asegurar un suministro constante de material. Hoy cuentan con más de 3.000 contenedores instalados en 50 comunas del país, con presencia desde Arica hasta Puerto Williams, incluyendo territorios tan emblemáticos como Isla de Pascua.

La consolidación vino de la mano de financiamiento público y programas de aceleración. Fondos Corfo y su paso por Start-Up Chile les permitieron profesionalizar la operación, escalar del laboratorio hacia una planta industrial y estructurar un modelo de negocio sostenible. En paralelo, la certificación como Empresa B confirmó su compromiso con el triple impacto: económico, social y ambiental.

Desde la región de Valparaíso, IMEKO proyecta el futuro en clave internacional. La meta es posicionar Celion como material de referencia en la industria europea, especialmente en el diseño de anteojos y accesorios de moda sustentables.

“Nuestro propósito es claro: limpiar el mundo de colillas de cigarro y transformarlas en oportunidades que agreguen valor. Demostramos que desde esta región se puede innovar con impacto global”, afirma Valery.



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